Un campo de almendros en la zona de Cabildo/Petorca enfrentaba una decisión importante: dejar atrás varios años de manejo orgánico y migrar a un manejo convencional para recuperar productividad.

Durante años, el manejo orgánico había permitido acceder a mejores precios, pero con producciones más bajas. Sin embargo, al disminuir el diferencial de precio del producto orgánico, la administración decidió cambiar de estrategia.

El desafío no era menor.

El campo se ubicaba en una zona con restricción hídrica permanente, donde el riego no siempre podía ajustarse a la demanda ideal del cultivo, sino al agua efectivamente disponible. Además, algunos sectores tenían una operación de riego compleja, con cuarteles divididos en turnos, cabezales compartidos y diferencias históricas de presión.

La pregunta era clara:

¿Cómo recuperar productividad sin perder control sobre el vigor, la nutrición y la uniformidad del riego durante la transición?

ViLab fue contratado para implementar un sistema de monitoreo satelital que permitiera estimar el potencial productivo desde floración, seguir semanalmente la respuesta del huerto y detectar anomalías de vigor, nutrición y riego que pudieran limitar el rendimiento esperado.

Inicio de floración en la zona de Cabildo/Petorca.

El punto de partida

El trabajo comenzó cargando en la plataforma de ViLab la información disponible del campo: sectores de riego, rendimientos históricos, diseño hidráulico del sistema de riego, análisis de suelo, análisis foliares, datos climáticos e imágenes satelitales históricas.

El campo tenía almendros Nonpareil sobre patrón GxN, con polinizantes Carmel, Prize y Fritz.

Esta información permitió construir una línea base para entender el comportamiento del huerto antes de comenzar el seguimiento semanal.

Primero: estimar el potencial productivo

El primer objetivo fue estimar el potencial productivo de la temporada.

La floración 2025 comenzó alrededor del 9 de agosto, con un peak entre el 15 y 20 de agosto. Durante esa ventana no se registraron heladas críticas y las condiciones térmicas fueron favorables para la polinización.

Con esa información, más la evolución satelital posterior, se proyectó un rendimiento probable del orden de 2,5 a 2,7 t/ha, con actualizaciones mensuales durante la temporada.

Pero estimar el potencial era solo la primera parte.

El desafío real era acompañar al campo durante la temporada para intentar acercarse a ese potencial, monitoreando semanalmente las variables que podían limitarlo.

Tres focos de monitoreo semanal

El seguimiento se concentró en tres dimensiones clave:

  • vigor vegetativo, para evaluar si los árboles mantenían una condición suficiente para sostener la carga frutal proyectada;

  • condición nutricional, especialmente a través de señales relacionadas con clorofila y nitrógeno foliar;

  • uniformidad de riego, para identificar sectores con respuestas desiguales dentro del mismo cuartel.

En un campo con limitación hídrica, esta última dimensión era especialmente importante.

No siempre se puede regar según la demanda del cultivo. Muchas veces se riega hasta donde alcanza el agua disponible. Por eso, el objetivo no era simplemente “regar más”, sino detectar dónde el agua se estaba aplicando de forma dispareja y dónde las plantas estaban respondiendo peor.

Adaptar el análisis al sistema real de riego

Uno de los puntos más relevantes fue adaptar el análisis al funcionamiento real del sistema de riego.

Algunos cuarteles tenían una operación compleja. El cuartel 20, por ejemplo, se trabajaba en dos lados operativos: 20A y 20B. Los cuarteles 17, 18 y 19 compartían un mismo cabezal. Otros sectores también presentaban configuraciones particulares.

Por eso, cada sector se dividió en subzonas de aproximadamente 10 hileras operativas, siguiendo la lógica hidráulica del sistema de riego.

Esto permitió pasar de una lectura general por cuartel a una lectura mucho más útil para la gestión: identificar zonas con exceso, déficit o recuperación desigual dentro de un mismo sector.

Detección de anomalías de uniformidad de riego por subzonas. Azul indica mayor aporte relativo de agua y amarillo menor aporte relativo.

Cuando el satélite ayuda a enfocar la revisión en terreno

Durante la temporada, el monitoreo permitió detectar problemas reales de uniformidad.

En los cuarteles 17, 18 y 19 se observó un patrón disparejo, con subzonas que mostraban mayor aporte relativo de agua y otras que quedaban con déficit. El propio encargado del campo confirmó con aforos la situación: esos sectores tenían problemas históricos porque la matriz de riego había quedado más pequeña de lo necesario, dificultando mejorar la presión.

También se detectaron señales en los cuarteles 9 y 10, donde posteriormente se confirmó que existían fallas de riego y presión que debían ser revisadas.

En otras semanas, el análisis apuntó a problemas localizados en otros sectores, con hileras que sugerían sobre-riego o pérdida de caudal.

Este punto es importante: el monitoreo satelital no reemplaza la revisión en terreno. La hace más focalizada.

En lugar de recorrer el campo completo buscando posibles problemas, el equipo puede priorizar las zonas donde la imagen muestra una señal concreta.

Nutrición y vigor: otras capas del mismo diagnóstico

En paralelo, el seguimiento nutricional mostró valores de nitrógeno foliar bajo los rangos de referencia a partir de la última semana de noviembre.

Esa señal fue útil para contrastar el estado del cultivo con el manejo real y planificar ajustes de fertilización vía riego con urea y otros productos.

El seguimiento del vigor vegetativo, por su parte, permitió evaluar si los árboles mantenían una condición suficiente para sostener la carga frutal proyectada, especialmente en un contexto de restricción hídrica.

No se trataba de mirar un índice aislado, sino de interpretar el comportamiento del campo con varias capas de información al mismo tiempo.

El valor está en conectar las capas

El valor del monitoreo estuvo en conectar distintas fuentes de información:

floración, clima, vigor, nutrición, riego y manejo agronómico real.

Esa integración permitió:

  • estimar el potencial productivo desde floración;

  • seguir la respuesta del huerto al cambio de orgánico a convencional;

  • detectar problemas reales de uniformidad de riego;

  • confirmar diferencias de presión y operación en sectores específicos;

  • medir, con índices satelitales, vigor, nutrición y restricción hídrica;

  • priorizar semanalmente revisiones en terreno donde había señales concretas.

En un campo con restricción hídrica, esta información puede marcar una diferencia importante. No porque el satélite “resuelva” el problema del agua, sino porque ayuda a usar mejor la información disponible para tomar decisiones más oportunas.

Más que mapas de colores

Este tipo de monitoreo no se trata solo de generar mapas.

Un mapa de NDVI o NDRE puede mostrar diferencias dentro del campo, pero el verdadero valor aparece cuando esas diferencias se interpretan en función del manejo, el sistema de riego, la fenología, el clima, la nutrición y los objetivos productivos.

En Cabilterra, el monitoreo permitió transformar imágenes satelitales diarias en una herramienta práctica para la gestión agronómica.

Esa es la línea de trabajo que buscamos desarrollar en ViLab: reportes todas las semanas que ayudan a interpretar lo que está ocurriendo en el campo y a tomar mejores decisiones agronómicas.

Qué aprendimos de este caso

  • El potencial productivo se define temprano, pero se defiende durante toda la temporada.

  • En campos con agua limitada, la uniformidad del riego es tan importante como la cantidad aplicada.

  • Los mapas satelitales son más útiles cuando se interpretan junto con los riegos aplicados, la nutrición, la fenología, el manejo real.

  • La revisión en terreno sigue siendo indispensable, pero puede ser mucho más precisa y eficiente cuando parte desde una alerta objetiva.

En una temporada donde el agua, la nutrición y la operación del riego pueden definir el resultado productivo, contar con información actualizada permite llegar antes a los problemas y tomar mejores decisiones.

En ViLab estamos aplicando este tipo de monitoreo en frutales y cultivos anuales. Si quieres evaluar si algo similar puede aplicarse en tus campos o clientes, puedes agendar una reunión aquí: https://calendly.com/vilab-chile/demostracion-monitoreo-satelital

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