Dos sectores agrícolas pueden tener la misma superficie, el mismo número de árboles e incluso un vigor vegetativo similar. Sin embargo, sus necesidades de agua pueden ser diferentes. La explicación puede estar en una variable que pocas veces medimos directamente: la superficie cubierta por las copas.

¿Tiene sentido regar igual dos hectáreas con árboles de tamaños muy diferentes?

Imaginemos dos sectores de olivos. Ambos tienen una hectárea, la misma variedad, el mismo número de árboles y condiciones climáticas semejantes.

Pero existe una diferencia importante.

En el primer sector, las copas cubren el 20% de la superficie. En el segundo, alcanzan el 45%.

Esto significa que el primero tiene aproximadamente 2.000 m² de superficie bajo copa, mientras que el segundo alcanza los 4.500 m².

La superficie agrícola es idéntica, pero la superficie ocupada por las copas es más del doble.

¿Deberían recibir la misma cantidad de agua?

La respuesta no es tan sencilla. Y precisamente ahí comienza una discusión importante sobre cómo estimamos las necesidades hídricas de los cultivos.

La hectárea no explica toda la demanda de agua

Habitualmente expresamos el riego en milímetros o metros cúbicos por hectárea. Es una medida indispensable para planificar la operación y comparar sectores agrícolas.

Sin embargo, las necesidades de agua no dependen exclusivamente de la superficie plantada.

La evapotranspiración de un cultivo comprende dos procesos principales: la transpiración de las plantas y la evaporación directa del agua desde el suelo.

Cuando las copas aumentan su tamaño, generalmente crece la cantidad de vegetación capaz de transpirar. Al mismo tiempo, cambia la radiación que recibe el suelo y, con ello, sus condiciones de evaporación.

Por eso, dos sectores con coberturas diferentes pueden presentar demandas hídricas distintas, incluso bajo condiciones meteorológicas semejantes.

Pero existe una precisión fundamental: tener el doble de superficie bajo copa no significa necesitar el doble de agua.

La relación depende también de la densidad del follaje, la actividad fisiológica de los árboles, las condiciones del suelo y la forma en que se distribuye el riego.

Lo que ha demostrado la investigación científica

La importancia de la cobertura de copa está respaldada por décadas de investigación.

La metodología FAO-56, una referencia internacional para estimar las necesidades hídricas de los cultivos, utiliza la evapotranspiración de referencia (ETo) y un coeficiente de cultivo (Kc).

Este coeficiente representa las características de consumo de agua del cultivo e incorpora los efectos de la vegetación y la evaporación del suelo.

En 2024, una revisión científica publicada en Irrigation Science, encabezada por Luis S. Pereira, actualizó los coeficientes de cultivo para olivos, viñedos y otros frutales.

Los investigadores consideraron explícitamente tres características estructurales: la fracción de suelo cubierta por las copas, la altura de los árboles y el sistema de conducción.

La implicancia es importante: utilizar los mismos coeficientes de cultivo en huertos con estructuras muy diferentes puede introducir errores en las estimaciones de demanda hídrica.

Un resultado que merece atención

En 2025, un estudio publicado en Agricultural Water Management evaluó dos metodologías para estimar los requerimientos de riego de un olivar superintensivo de la variedad Arbequina.

Una de ellas incorporaba características estructurales, como altura de los árboles y cobertura de copa.

Inicialmente, esta metodología estimó requerimientos de riego un 28% superiores a los obtenidos mediante un método de referencia basado en coeficientes de cultivo previamente validados.

En una segunda temporada, los investigadores incorporaron una mejor representación de la respuesta estomática de los olivos, reduciendo la diferencia entre metodologías al 7%.

El resultado no representa un ahorro de agua del 21%, ni demuestra que una metodología sea universalmente superior.

Lo que evidencia es algo particularmente relevante: conocer la estructura del huerto es importante, pero para mejorar las estimaciones también necesitamos comprender cómo responde fisiológicamente la vegetación.

El tamaño de los árboles ayuda a explicar la demanda hídrica, pero no la determina por sí solo.

Dos árboles del mismo tamaño pueden comportarse de manera diferente

Existe otra dificultad que debemos considerar.

Imaginemos dos olivos con el mismo diámetro de copa.

El primero presenta abundante follaje activo, mientras que el segundo tiene sectores defoliados, ramas secas o una copa parcialmente deteriorada.

Aunque ambos ocupen una superficie semejante, la cantidad de vegetación funcional puede ser muy diferente.

Por eso es necesario distinguir entre dos conceptos:

Cobertura geométrica: la superficie horizontal ocupada por la proyección de las copas.

Cobertura vegetal efectiva: la porción de esa superficie que contiene follaje vivo y fotosintéticamente activo.

Esta diferencia también ayuda a comprender las limitaciones de los índices de vegetación.

Un índice como el NDVI aporta información sobre la respuesta espectral de la vegetación, pero no mide directamente el tamaño de los árboles.

Dos sectores con valores similares de NDVI pueden tener estructuras vegetales distintas.

Comparación ilustrativa de olivares con diferente densidad de plantación y desarrollo de copa. La estructura de los árboles aporta información complementaria a los índices de vegetación

La combinación de información espectral y geométrica permite, por lo tanto, caracterizar aspectos complementarios del cultivo.

Medir las copas ya no requiere evaluar árbol por árbol en terreno

Los avances en imágenes obtenidas mediante drones y satélites de alta resolución han abierto nuevas posibilidades para cuantificar la estructura de los huertos.

Cuando la resolución espacial y la calidad de las imágenes son adecuadas, es posible identificar árboles individuales, delimitar sus copas y calcular el porcentaje de superficie cubierta por ellas en cada sector.

En diciembre de 2025, un estudio publicado en Smart Agricultural Technology evaluó imágenes multiespectrales de drones en seis variedades de olivos y cuatro sistemas de plantación.

Los investigadores encontraron una correspondencia muy elevada entre métodos geométricos y espectrales de estimación de cobertura, demostrando el potencial de estas herramientas para caracterizar la estructura de los olivares.

Aunque todavía existen desafíos relacionados con sombras, superposición de copas y presencia de madera seca, hoy es técnicamente posible abordar estas mediciones a escala de huerto.

Esto permite pasar de estimaciones generales a indicadores concretos: número de árboles, superficie media de copa, variabilidad de tamaños y porcentaje de cobertura por sector.

¿Cómo aprovechar esta información para mejorar el riego?

El primer beneficio de medir las copas no consiste en modificar inmediatamente los tiempos de riego, sino en comprender mejor las diferencias entre sectores.

Una aplicación práctica puede desarrollarse en cuatro etapas:

  1. Medir la cobertura de cada sector. Determinar cuántos árboles existen, cuál es el tamaño de sus copas y qué porcentaje de la superficie total ocupan.

  2. Comparar sectores equivalentes. Analizar las diferencias entre sectores con la misma variedad, edades semejantes, condiciones de suelo comparables y sistemas de riego similares.

  3. Integrar la información al balance hídrico. Utilizar la cobertura como una variable adicional para seleccionar o ajustar los coeficientes de cultivo.

  4. Validar antes de modificar las dotaciones. Contrastar las estimaciones con mediciones de humedad del suelo, indicadores fisiológicos y observaciones en terreno.

Este procedimiento también puede ayudar a identificar situaciones que merecen mayor atención.

Por ejemplo, si un sector recibe una dotación importante de agua, pero presenta árboles considerablemente más pequeños que otros sectores comparables, conviene investigar si existe una diferencia de demanda, un problema de distribución del riego, una limitación del suelo o un deterioro previo de las plantas.

La medición de las copas no entrega por sí sola la respuesta, pero permite formular mejores preguntas.

De regar superficies a comprender los árboles

La hectárea seguirá siendo una unidad fundamental para organizar el riego agrícola. Pero no necesariamente representa la misma cantidad de vegetación en todos los sectores de un huerto.

Dos hectáreas pueden tener el mismo marco de plantación y el mismo número de árboles, pero diferencias significativas en cobertura, desarrollo y estado fisiológico.

Incorporar estas variables al análisis hídrico permite avanzar hacia estimaciones mejor adaptadas a las características reales del cultivo.

Quizás, antes de preguntarnos si un sector necesita más o menos agua, deberíamos conocer con mayor precisión cuántos árboles tiene, cuánto espacio ocupan sus copas y en qué condiciones se encuentra su vegetación.

Porque no basta con saber cuántas hectáreas estamos regando. También necesitamos comprender qué árboles estamos sosteniendo con esa agua.

Referencias científicas

Pereira, L. S. y colaboradores (2024). Single and basal crop coefficients for estimation of water use of tree and vine woody crops with consideration of fraction of ground cover, height, and training system for Mediterranean and warm temperate fruit and leaf crops. Irrigation Science, 42, 1019–1058. DOI: 10.1007/s00271-023-00901-7.

Muñoz-Santisteban, M. y colaboradores (2025). Enhancing the crop coefficient method to support real-time irrigation scheduling of a super-high-density olive orchard. Agricultural Water Management, 321, 109911. DOI: 10.1016/j.agwat.2025.109911.

Roma, E. y colaboradores (2025). Fraction cover estimation using drone-based multispectral images in six olive cultivars and different planting systems: a case study in Sicily. Smart Agricultural Technology, 12, 101323. DOI: 10.1016/j.atech.2025.101323.

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